Era una noche oscura, llovía y de vez en cuando sonaba algún trueno, en el cementerio más alejado de un pueblo pequeño un señor andaba, llevaba una gabardina y un paraguas negro. La noche era muy fría, el señor se paraba en alguna tumba para verla. Todo estaba tranquilo hasta que se paró en una y vio el nombre de "Kathie Hols" de repente un gran aullido salió de alguna parte de un bosque cercano. El hombre lleno de pánico se giró en esa dirección para ver de donde procedía. Cada vez llovía más y había más truenos. El hombre se puso a andar de vuelta hacia la salida más cercana. el viento tiraba de su paraguas casi sacándolo de sus manos. Cuando estaba a escasos pasos de la puerta el viento azotó con todas sus fuerzas y esta se cerro. El hombre corrió a abrirla pero no fue capaz, preso del miedo tiró el paraguas y tiró de la puerta con mucha fuerza pero esta seguía sin abrirse, entonces dos sombras surgieron del bosque y antes de que al hombre le diera tiempo de irse, las sombras se hicieron visibles y el hombre se tranquilizó al ver al guardabosques y a su perro.
Nunca más volvió a visitar esa tumba, ni de noche ni de día. Tampoco nunca más se atrevió a visitar el cementerio solo en una noche de tormenta.
